Trabajar más no es producir más: el fraude de las horas extras no pagadas y la verdadera causa del absentismo en España

Introducción: desmontando la falacia del absentismo

En el debate laboral se ha instalado un argumento simplista: el absentismo laboral es culpa de los trabajadores, que «se escaquean» y no quieren trabajar. Esta narrativa, muy cómoda para ciertos sectores empresariales y políticos, oculta una realidad mucho más compleja y preocupante. Los datos oficiales demuestran que el verdadero problema no es la supuesta pereza de los empleados, sino una estructura productiva que fomenta la explotación laboral, una sanidad pública colapsada por la mala gestión y unos empresarios que han normalizado el robo de tiempo de trabajo.

El escándalo de las horas extras no pagadas en España

Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) recogidos por Comisiones Obreras, en España se trabajan 2,61 millones de horas extras no pagadas a la semana. Esta cifra, lejos de ser anecdótica, afecta a 419.000 personas asalariadas que cada semana regalan su tiempo a sus empleadores. Es decir, el 47% de los trabajadores que realizan horas extraordinarias no reciben ninguna contraprestación, ni en forma de salario ni de descanso.

El coste económico de este fraude es demoledor: 3.254 millones de euros anuales que los empresarios dejan de pagar en salarios, cotizaciones sociales e impuestos

Cada persona afectada realiza una media de 6,3 horas no pagadas a la semana, lo que supone un coste laboral no abonado de 141 euros semanales y 7.370 euros al año. Estos 2,61 millones de horas semanales equivaldrían a la creación de 70.000 empleos a jornada completa que simplemente no existen porque las empresas prefieren apropiarse del trabajo de sus empleados.

Los sectores más afectados son educación, industria, hostelería y comercio, aunque el porcentaje más alto de trabajadores que realizan horas extra no pagadas se da en finanzas y seguros, servicios profesionales, científicos y técnicos, energía, educación e información y comunicaciones.

Comparativa europea: España, a la cabeza del fraude laboral

Alemania

En Alemania, los trabajadores realizan una media de 49,5 horas extraordinarias al año, según una encuesta representativa. El 80% de los empleados alemanes puede compensar sus horas extras con tiempo libre, mientras que solo un tercio recibe compensación económica. El Instituto de Investigación de Empleo y Mercado Laboral (IAB) alemán señala que en el tercer trimestre de 2024 los trabajadores alemanes realizaron una media de 3,3 horas extras pagadas y 3,9 no pagadas. Aunque el problema existe, la magnitud es significativamente menor que en España.

Francia

Francia, con su jornada legal de 35 horas semanales, presenta una situación alarmante: dos tercios de los asalariados (66%) declaran realizar horas extras no remuneradas, y uno de cada cinco (22%) trabaja más de 10 horas adicionales sin compensación. Los trabajadores franceses realizan una media de casi 5 horas semanales sin ser pagados. A pesar de la protección legal de las 35 horas, el fraude laboral sigue siendo significativo.

Bélgica

En Bélgica, el 32% de los trabajadores realiza horas extras semanalmente, y estas horas adicionales no siempre son registradas. La legislación belga permite un cupo de horas extraordinarias voluntarias de hasta 360 horas al año, pero el control y la remuneración efectiva de estas horas siguen siendo un desafío.

El caso español: mucho más grave

Frente a estos datos, España presenta una realidad todavía más preocupante. Mientras que en Alemania las horas extras no pagadas representan un porcentaje menor del total de horas trabajadas, en España el 41% de todas las horas extras trabajadas no se pagan ni se cotizan. Es decir, casi la mitad del esfuerzo adicional de los trabajadores españoles es simplemente expropiado por sus empleadores.

El absentismo laboral: un problema estructural, no de voluntad

Mientras los empresarios y los partidos políticos conservadores culpan a los trabajadores del absentismo, los datos oficiales señalan otra realidad. El absentismo laboral en España alcanzó el 7,68% en 2025, su nivel más alto histórico. Diariamente faltan a su puesto de trabajo entre 1,6 y 1,7 millones de personas, de las cuales 1,27 millones se encuentran de baja médica por incapacidad temporal. El incremento del absentismo se explica casi en su totalidad por el aumento de las bajas médicas (5,97%), no por la voluntad de los trabajadores de no acudir a sus puestos.

¿Y cuál es la causa de este incremento de las bajas médicas? Las listas de espera sanitarias, especialmente en comunidades autónomas gestionadas por partidos de derechas, alcanzan cifras vergonzosas. La sanidad pública cerró el primer semestre de 2025 con 832.728 personas en lista de espera para intervenciones quirúrgicas, y se superaron las 853.000 personas esperando una operación al cierre de 2025. Comunidades como Canarias (162 días de demora), Navarra (152), Aragón (138) y Andalucía (136) presentan tiempos de espera inasumibles.

Esta situación provoca que los trabajadores, ante la imposibilidad de recibir atención sanitaria a tiempo, alarguen sus bajas laborales o, en el peor de los casos, acudan a trabajar enfermos, empeorando su estado y prolongando su ausencia futura. El colapso sanitario no es un problema de los trabajadores, es un problema de gestión política.

El coste laboral en España: de los más bajos de Europa

Otro argumento recurrente es que España tiene unos costes laborales insoportables para las empresas. La realidad es muy distinta. Según Eurostat, el coste laboral medio en España fue de 26,4 euros por hora en 2025, muy por debajo de la media europea de 34,9 euros y de los 38,2 euros de la zona euro. Es decir, los empresarios españoles pagan 8,5 euros menos por hora que la media de sus competidores europeos.

Con estos costes laborales tan bajos, ¿por qué insisten en no pagar las horas extras? La respuesta es sencilla: porque pueden hacerlo impunemente. La falta de inspección laboral efectiva, la debilidad de la representación de los trabajadores y una cultura empresarial que normaliza la explotación permiten que más de 2,6 millones de horas semanales se trabajen sin remuneración.

La falacia de «trabajar más es producir más»

Los experimentos con la jornada laboral de cuatro días demuestran que trabajar más horas no equivale a producir más. Empresas pioneras que han probado este modelo han observado incrementos de productividad de hasta el 20%. La concentración de la jornada, la mejora del bienestar y la satisfacción laboral de los trabajadores se traducen en una mayor eficiencia.

Sin embargo, en España persiste la mentalidad de que la productividad se mide por el tiempo pasado en la oficina, no por los resultados obtenidos. Esta cultura del «calentar silla» es la responsable de que más de 1 millón de asalariados a jornada completa trabajen habitualmente por encima de su jornada pactada, y de que 636.000 personas con jornada pactada de 40 horas trabajen de forma habitual un número mayor de horas, vulnerando la legislación laboral.

La solución: representación de los trabajadores en los consejos de administración

Frente a esta realidad, la solución no es más de lo mismo. Países como Suecia han demostrado que la representación de los trabajadores en los consejos de administración no solo es posible, sino que mejora la gestión empresarial. En Suecia, las empresas con al menos 25 empleados tienen derecho a representación en el consejo administrativo. Esta cogestión, establecida por la Ley de Cogestión de 1976, garantiza que los intereses de los trabajadores estén representados en las decisiones estratégicas de la empresa.

El modelo sueco no es una utopía. Países como Alemania también cuentan con sistemas de cogestión que han demostrado su eficacia. En España, expertos en materia laboral ya han propuesto adaptar los umbrales suecos y que los trabajadores ocupen hasta un tercio de los puestos en los consejos de administración.

Conclusión: cambiar el modelo, no culpar a los trabajadores

Los datos son concluyentes: el problema del mercado laboral español no es que los trabajadores no quieran trabajar, sino que los empresarios han normalizado el robo de tiempo de trabajo mientras los sistemas sanitarios gestionados por partidos de derechas colapsan y alargan las bajas médicas.

2,61 millones de horas semanales no pagadas no son un problema menor: son la expresión de una cultura empresarial que valora más la explotación que la productividad. 3.254 millones de euros anuales que deberían estar en los bolsillos de los trabajadores y en las arcas de la Seguridad Social son el coste de la impunidad empresarial.

Los trabajadores y técnicos españoles son valorados en todo el mundo por su talento y capacidad. Sin embargo, en su propio país son maltratados por un tejido empresarial que prefiere apropiarse de su trabajo antes que reconocerlo y remunerarlo adecuadamente. La productividad no se mide en horas, sino en resultados. Y los resultados solo se obtienen cuando los trabajadores están motivados, descansados y, sobre todo, valorados.

Es hora de que España mire hacia modelos como el sueco y entienda que una sociedad equitativa y redistributiva no es enemiga de la productividad, sino su mejor aliada. La representación de los trabajadores en los consejos de administración no es una concesión, es una necesidad para construir un modelo económico más justo, eficiente y sostenible.


Fuentes oficiales consultadas:

  • Encuesta de Población Activa (INE)

  • Estudio de Comisiones Obreras sobre horas extras no pagadas (septiembre 2024)

  • Eurostat: costes laborales por hora en la UE (2025)

  • Instituto de Investigación de Empleo y Mercado Laboral de Alemania (IAB)

  • Instituto Adecco: Informe sobre absentismo laboral en España (2025)

  • Ministerio de Sanidad: Datos de listas de espera del Sistema Nacional de Salud

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